vitae artritis

En el cuidado de los ancianos, las articulaciones juegan un papel clave. A tal punto que en Vitae creemos que la atención médica de este sector de la población no puede ser de calidad si no incluye terapia física en el adulto mayor.

Seguramente hayas oído hablar de artritis, artritis reumatoide, artrosis, enfermedades reumáticas… Estos son todos términos que suelen utilizarse como sinónimos, y no lo son. Por eso, es importante que sepas qué es cada uno.

Qué es la artritis

La artritis comprende a un grupo de enfermedades que inflaman y degeneran las articulaciones, es decir, la zona en donde dos huesos se encuentran. De hecho, su nombre significa exactamente eso: “artritis” proviene de la raíz griega artr- (articulación) y el sufijo –itis (inflamación).

Existen más de un centenar de diferentes tipos de artritis, algunos de los más comunes son:

  • Osteoartritis.
  • Artritis juvenil.
  • Lupus eritematoso sistémico (LES).
  • Espondilitis anquilosante.
  • Gota.
  • Artritis psoriásica.

Ahora bien, en el cuidado de los ancianos, el tipo de artritis que más se encuentra es la artritis reumatoide.

Se trata de una enfermedad autoinmune cuya causa se desconoce. La artritis reumatoide inflama las articulaciones y los tejidos de sus alrededores, principalmente en las manos, tobillos y rodillas. 

Sin embargo, también puede llegar a afectar otras partes del cuerpo como los pulmones, el corazón y los ojos.

El daño que provoca es progresivo y sus síntomas más frecuentes son dolor, hinchazón (no siempre), dificultad para mover la articulación y rigidez.

Artritis y artrosis: ¿Son lo mismo?

Otra confusión frecuente es pensar que la artritis reumatoide y la artrosis son la misma enfermedad. Lo cierto es que tienen algunas características en común, pero no son iguales.

Ambas son trastornos reumáticos (es decir, relacionadas con el aparato locomotor), afectan las articulaciones y provocan dolor. 

Sin embargo, mientras la artritis reumática inflama la articulación, la artrosis se refiere al desgaste de la misma. En otras palabras, la artritis reumatoide es una enfermedad de tipo inflamatoria; la artrosis es degenerativa. 

La artrosis es una enfermedad provocada por el desgaste del cartílago, es decir, el tejido que amortigua el contacto entre los huesos y permite mover la articulación sin que choquen entre sí. 

La artritis reumatoide es una enfermedad más grave, ya que es autoinmune y puede afectar a todo el cuerpo. En cambio, la artrosis es una enfermedad de origen mecánico, producto de un desgaste puntual y que tiene como factores de riesgo la obesidad y el sobre esfuerzo.

Artritis reumatoide: Diagnóstico y tratamiento

Los diagnósticos de artritis reumatoide se basan, fundamentalmente, en los síntomas y la exploración física, aunque pueden colaborar las radiografías y algunos estudios clínicos. 

Según publica la Fundación de Artritis Reumatoide de Panamá, para un diagnóstico positivo, el paciente debe cumplir cuatro de los siete siguientes criterios (y debe presentar los cuatro primeros por al menos seis semanas): 

  1. Rigidez matinal: Sensación percibida en las articulaciones afectadas al despertar y que dura por lo menos una hora.
  2. Artritis de tres o más áreas articulares.
  3. Artritis de las articulaciones de la mano.
  4. Artritis simétrica: Compromiso simultáneo de la articulación par.
  5. Nódulos reumatoideos: Nódulos subcutáneos observados por el médico sobre las prominencias óseas o en superficies de extensión o regiones yuxtaarticulares.
  6. Factor reumatoide positivo en suero: En valores considerados para esta enfermedad.
  7. Alteraciones radiológicas características: Cambios radiográficos típicos de artritis reumatoidea en las placas de mano y muñeca en la toma posteroanterior, debiendo incluir erosiones o descalcificación ósea localizada.

La atención médica no puede curar la artritis reumatoide, ya que esta enfermedad no tiene cura. De todas maneras, existen tratamientos que colaboran a frenar su progreso. Sin ningún tipo de tratamiento, la enfermedad avanza, deformando las articulaciones y dejándolas sin movilidad.

Además de medicamentos antiinflamatorios y procedimientos quirúrgicos, un paciente con artritis reumatoide puede trabajar con un fisioterapeuta en ejercicios que mantengan flexibles las articulaciones.

La terapia física en el adulto mayor es fundamental para tener una mejor calidad de vida y mantener la independencia.

Si quieres saber más sobre nuestros servicios de terapia física a domicilio, atención médica y cuidado de los ancianos, no dudes en contactarnos. En Vitae estamos para ayudarte.

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